Japón demanda a Galicia especies que no adquiría desde hace años
Aumentan los pedidos de cefalópodo a los barcos de Mauritania
La psicosis alimentaria que la crisis nuclear de Fukushima ha creado en Japón y en el resto del mundo tiene su lado bueno para Galicia en positivo. Los nipones, ávidos devoradores de productos marinos, temen que la presencia de radiactividad en el agua pueda haber afectado ya a los productos pesqueros. De ahí que, según la agencia AFP, en la lonja de Tsukiji, la más grande de Japón, hayan caído los precios de pescados y mariscos por la menor demanda interior. Y de ahí también que esté aumentando la importación de especies marinas. La flota gallega ya lo ha notado.
El pulpo que capturan los buques cefalopoderos de armadores gallegos en Mauritania está encontrando un mercado en alza en el país nipón. Y no solo esta especie, que ya tenía a Japón como fiel cliente, sino que el país están empezando a interesarse por pescados que hace tiempo que no consumía o, al menos, que no adquiría a esta flota.
El impacto económico de esta mayor demanda está todavía por cuantificar, aparte de que se prevé que siga aumentando. No hace ni dos semanas, el presidente de la patronal de los cefalopoderos (Anacef), Francisco Freire Lino, explicaba los temores del sector por las repercusiones económicas del terremoto, con una previsible reducción del poder adquisitivo de Japón, que ahora se verá obligado a destinar una gran cantidad de recursos a la reconstrucción. El pulpo no es precisamente un producto barato. La evolución de los acontecimientos ha demostrado que esos temores eran infundados, despejando los nubarrones que se cernían sobre el sector.
«Al principio estábamos preocupados, pero ahora no solo descartamos totalmente esta preocupación, sino que el interés ha crecido y mucho», explica Freire.
Rencogay, dentón y brótola
Japón necesita alimentos y millones de nipones solo quieren consumir productos de fuera de su entorno más inmediato. El pulpo de Mauritania encaja en la demanda y el sector gallego espera poder aprovechar esta ventaja competitiva frente a otros proveedores. El interés de los japoneses por abastecer sus mercados también los ha llevado a recuperar especies que habían olvidado. «Hay pescados que Japón dejó de comprar hace como dos años y por cuya cotización se interesa ahora», aclara Freire.
Se trata de dos especies de peces rojos, el rencogay y el dentón, ambos pertenecientes a la misma familia que el besugo; así como la brótola, una especie semejante a la bertorella. «Hace dos años que no vendíamos estos pescados», indicó el presidente de la patronal de los cefalopoderos.
La primera marea realizada por la flota de Mauritania tras la catástrofe natural del 11 de marzo ya ha finalizado. La mercancía está empezando a llegar a Galicia en contenedores. Cuando se comercialice se sabrá, más allá de toda duda, en qué medida afectará el terremoto a los mercados.
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