Una decena de barcos gallegos de Gran Sol se abanderaron en otros países desde 2008
El sector calcula que en dos años habrá una quincena de buques en esa situación, ante la perspectiva de que la reforma de la Política Pesquera Común insista en perjudicar a la flota española
P. PIÑEIRO | A CORUÑA Desde el año 2008 hasta la actualidad, al menos diez barcos de la flota gallega de Gran Sol se abanderaron en otros países de la Unión Europea. Francia registra cinco de estos casos, cuatro el Reino Unido y uno Irlanda. Este proceso de "deslocalización", que se explica desde el sector por la escasez de las cuotas pesqueras que la UE adjudica a España que compromete la viabilidad de las empresas, no parece ir a menos y la flota estima que en un par de años puede haber unos 15 barcos en la misma situación.
Fuentes del sector indican de hecho que los movimientos empresariales en esa dirección parecen estar incrementándose ante la perspectiva o casi certeza de que la reforma de la Política Pesquera Común (PPC) no va a modificar el actual panorama en el que la flota española se siente perjudicada por los criterios de reparto de cupos pesqueros, no acordes con la realidad del sector pesquero de los distintos países. Y ello se debe a la oposición de los estados más poderosos de la UE de aceptar demandas como la transferencia de derechos de pesca entre empresas de distintos países de la UE y la insistencia en mantener el criterio de "estabilidad relativa", por el que se rige el reparto de cuotas y que la UE adoptó antes del ingreso de España y Portugal.
La actual estrategia de los empresarios españoles para lograr aumentar sus derechos de pesca en la UE consiste en adquirir un barco en algún país comunitario, lo que les permite hacerse con sus correspondientes derechos de pesca.
A esta decisión suelen llegar las empresas que cuentan con más de un barco en España, por lo que el paso siguiente es deshacerse del buque adquirido en el exterior -que suele ser menos competitivo- y explotar sus derechos de pesca con uno de su flota, que se abandera fuera. Así, estas empresas, sobre todo radicadas en Vigo, suman los derechos de pesca logrados en el exterior a los que ya poseen por el cupo que la UE otorga a España. "Es una deslocalización que no se desea y que es compleja pero no hay más remedio para lograr más cuota y mantener la actividad, porque de otra manera, es cada vez más difícil", comentan fuentes del sector, que sigue insistiendo en la necesidad de que la reforma de la PPC acabe con la "injusticia" que padece la flota española desde su ingreso en la UE y con la "imposición" de países como Francia, Inglaterra, Alemania o Dinamarca, que rechazan cambios en el actual sistema de gestión pesquera.
La flota española en Gran Sol sumaba 300 de barcos en el año 1986. En la actualidad la flota se ha reducido a la mitad. La Asociación Provincial de Armadores de Buques de Pesca de la Coruña (Arpesco) calcula que de los 90 barcos que pescaban en Gran Sol cuando España ingresó en la UE sólo quedan 11.
Mientras, en Vigo, en solo un año, Anasol -la asociación adscrita a la Cooperativa de Armadores de Vigo, la más numerosa del país- se ha pasado de tener asociados 77 buques en 2010 a 52 en este ejercicio. A Coruña entiende la estrategia de buscar más cuotas con la deslocalización aunque no apuesta por ella, como tampoco lo hacen en Celeiro o Burela, según explicaron sus armadores.
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