La flota se rebela y convoca una protesta espontánea en A Coruña
Queremos traballar e non nos deixan», se lamentaba el patrón de un barco que ayer puso rumbo al puerto de A Coruña para participar en una concentración
El vaso desbordó. No hubo una última gota, sino que fueron varios chorros los que agotaron la paciencia de los armadores y patrones que pescan merluza en el caladero del Cantábrico Noroeste. El diario electrónico de a bordo, las guías de transporte de pescado, las limitaciones de captura, las presión de los inspectores, las fuertes sanciones... «Basta. Queremos traballar e non nos deixan», se lamentaba el patrón de un barco que ayer puso rumbo al puerto de A Coruña para participar en una concentración de protesta que se convocó desde alta mar de forma espontánea, por radio.
Según los promotores, acudirán volanteiros, pincheiros y otros barcos de artes menores que ayer por la tarde habían enfilado hacia el Muro. Preveían que las embarcaciones fuesen empezando a arribar al muelle herculino alrededor de las nueve de la noche para estar todos juntos este mediodía.
Quejas
Entre las quejas que exponen se refieren al uso del diario electrónico, que los representantes de la bajura ya advirtieron de que, en Galicia, era inaplicable. Critican tener que enviar los datos de pesca cuatro horas antes de entrar en puerto, cuando a veces el caladero está a una hora escasa. Eso supone un grave quebranto para las tripulaciones que realizan largas jornadas de trabajo. «Queremos poder entrar á hora da chegada e non ter que esperar ata que se cumpran as catro horas», manifestó el mismo patrón.
Además, están en contra de tener que pagar las guías en el puerto de descarga. Apuntan que con la hoja de transporte y la de la lonja en la que subastan el pescado es suficiente, pues ahora se ven obligados a pagar un impuesto más.
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