Una veintena de pesqueros protesta en A Coruña por el exceso de burocracia
Los armadores denuncian que gran parte de la normativa que se les aplica es "imposible de cumplir" y que a ello se suma la presión inspectora de las distintas administraciones
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ANTÓN LUACES Una veintena de pesqueros gallegos de litoral de distintas modalidades amarró ayer en el puerto de A Coruña en protesta por la "excesiva" burocracia a que está sometida su actividad. Mientras, sus tripulantes y armadores -unas 170 personas- se concentraron en los muelles para analizar la situación. La flota denuncia que muchas de las normas que le son de aplicación no están pensadas para la pesca artesanal o del dÃa y que eso obliga a los patrones de los buques a mentir y cometer irregularidades en contra de su voluntad.
No somos delincuentes, somos pescadores, Somos marineros, queremos vivir como personas, ¿Quién nos pone la pierna encima? Es para no levantar cabeza o Estos puestos de trabajo peligran por la mala gestión de la Xunta son algunos de los lemas que se podÃan leer en las pancartas que portaban la mayorÃa de pesqueros amarrados en el muelle de la vieja lonja de Gran Sol.
Con los barcos atracados, marineros y armadores se mostraban inquietos por la situación actual del sector, donde "los insuficientes cupos de pesca" ya no son lo más preocupante. El Diario Electrónico de A Bordo impuesto por la UE, lamentan, no da resultado ni es utilizado correctamente por el personal embarcado, "que no ha sido preparado para ello como los tripulantes de los buques de más de 24 metros".
"No sabemos usar internet y nos obligan a tenerlo a bordo, sin liberarnos de la obligación de comunicar con cuatro horas de antelación lo que hemos pescado", denuncia el patrón de un buque, que aclara que las zonas de pesca no están a más de dos horas de distancia del puerto. Si ya han acabado de faenar, explican, deben permanecer lejos de tierra una media de dos horas para cumplir el requisito de las cuatro de comunicación. "Entre una cosa y otra siempre aparece un barco de Inspección Pesquera, del Seprona o de los inspectores comunitarios que, en algunos casos, dedican un promedio de dos horas y media a comprobaciones que no deberÃan emplear más de 30 minutos", critica la flota.
"Perdemos calidad de vida. Tiempo que podÃamos estar con la familia lo destinamos a inspecciones. Sacamos el sello Galicia Calidade y la calidad la estropean ellos, porque nuestro pescado se vende en otras lonjas tras romper la cadena de frÃo", sentencia un marinero. "Galicia Calidade es una mentira. El primer pescado que se vende aquà es el que viene en camiones frigorÃficos desde el aeropuerto de Vitoria. A este pescado, empacado en cajas de porexpán, le cambiamos la etiqueta y se vende como si fuese capturado aquÃ. Esta es la calidad que quieren vender como gallega", añade uno de los intermediarios o compradores que se encontraban en el puerto. Un patrón de Laxe concluye: "Que las lÃneas aéreas hagan más huelgas: cuando el pescado de fuera no venÃa a los aeropuertos, nosotros tenÃamos precios mejores para las capturas del dÃa".
CrÃticas a la Xunta
La flota se queja también de que en puertos de otras comunidades es más barato desarrollar la actividad y cree que la Xunta les está animando a abandonar Galicia.
Otro de los problemas del sector son las guÃas de circulación, la documentación que deben asignar las lonjas al pescado para que pueda ser transportado en camión a otros puertos. Los armadores denuncian que cuando los barcos llegar a tierra la mayorÃa de rulas están cerradas y no pueden transportar la mercancÃa sin la guÃa porque se arriesgan a multas "severas" de la Guardia Civil. "Si no transmites los datos de capturas, te sancionan; si los transmites indebidamente, porque careces de la formación adecuada, también; si llegas a puerto con pescado no declarado, te multan; y si no puedes vender las capturas y quieres deshacerte de ellas tirándolas al mar, te sancionan nuevamente", resume un armador.
A todo ello, denuncian, se suma el pago de las tasas en el puerto de descarga y en el de recepción de la pesca, un 2% del valor en cada uno.
Constantes inspecciones y exigencias que al sector le parecen excesivas y provocan este paro indefinido. Al amarre se sumarán los barcos que lleguen en próximas horas y la flota decidirá hoy qué hacer en el futuro. Entre las propuestas está solicitar una entrevista con la conselleira do Mar, Rosa Quintana, para buscar soluciones.
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