Tocada y hundida
ANTÓN LUACES No pongo en duda el sentimiento de frustración de algunos políticos que, donde habían dicho no, ahora dicen sí, y viceversa. Tampoco el arriba firmante tiene motivos para pensar que las medidas que se adoptan sean innecesarias, porque es de suponer que quien presta algo -en este caso euros- ha de poner condiciones para recuperar lo prestado. Y quien recibe el préstamo sabe que tiene que acatar esas condiciones, so pena de quedarse sin la ayuda solicitada y que la UE decida, per se, una intervención que ahora mismo se dice no se ha producido.
No. Donde discrepo es, fundamentalmente, en el cómo y el por qué de este cómo.
Porque, vamos a ver: si la pesca en Galicia es una fuente muy importante de empleo y, por ende, de ingresos, ¿a qué viene el dar ese paso negativo que es incrementar el IVA en el precio del pescado?
Si los precios en primera venta son, en 2012, una reproducción de los que se registraban hace 20 años; si las artes de pesca, los sistemas de control de los buques pesqueros (caja azul, diario electrónico de pesca, comunicaciones de descargas, etc.) siendo caros actualmente, lo van a ser más todavía a partir de septiembre a causa del incremento anunciado del IVA; si el combustible sube de forma imparable y al mismo se le incrementa el precio con el añadido del IVA; si los seguros de accidente y vida van al alza y los armadores piensan que los gastos de explotación del buque hacen que éste sea más rentable amarrado que saliendo a pescar... ¿qué es lo que busca realmente el Gobierno cuando decide que con un mayor gravamen de los precios, con el IVA como protagonista España, va a salir -eso sí con mucho esfuerzo- del bache económico actual y que es, probablemente, el más importante de cuantos se han producido en nuestra historia?
¿Es bajando las inversiones en los barcos como se pueden paliar esos gastos de explotación? ¿Se va a pagar con la inseguridad a bordo el aumento fiscal propiciado por Madrid? ¿Se le va a fijar un impuesto sobre el valor añadido (IVA) a la vida de un marinero para que España afronte con garantías los porcentajes fijados por el Gobierno y la UE para mitigar la deuda pública española?
No hay duda: el ciudadano medio renunciará a algunas de las cosas que hoy considera esenciales. Entre ellas, la calidad de sus comidas (¿habrá que decir dieta?). Y el pescado puede ser uno de los artículos que comiencen a faltar en la mesa de los españolitos a quienes Dios guarde y no precisamente por ser caro.
Si no consumimos pescado, además de resentirse el sistema alimentario estaremos dando la estocada definitiva a una base de la economía gallega que genera -en puestos de trabajo directos e indirectos- no menos de 100.000 empleos. Si, además, cerramos las posibilidades de pesca por carencia de cuotas de determinadas especies y tenemos que mendigar la aplicación de parches o hilo de sutura para nuestras heridas financieras, el mar dará respuesta con el incremento de los stocks de especies que ya nadie pescará porque un barco no puede salir del puerto con unos gastos que comportan, simplemente en la explotación del buque, más del 60% de lo que, previsiblemente, permite su rentabilidad. No puede hacerse a la mar para perder un día tras otro y no sólo de vez en cuando como ahora.
Esta vez la pesca será la primera "tocada y hundida" si no se rectifican aquellas medidas ya anunciadas que fijan para la pesca un IVA que la hunde más y más.
De momento se dan pasos para más desguaces. Ya veremos qué viene después.
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